Antes de que Talescape tuviera nombre, existía como una persistente picazón de una década: construir una herramienta de narrativa interactiva que se sienta tan flexible como la imaginación. Esta entrada repasa los comienzos fallidos, las reconstrucciones y las lecciones aprendidas mientras pasaba de desarrollador junior a alguien capaz de lanzar sistemas duraderos. También traza las raíces creativas (libros “Elige tu propia aventura”, RPGs y viejos prototipos) que moldearon la dirección de la plataforma.

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